En 2021, aprovechando el levantamiento del confinamiento, decidí por fin ir a visitar la Quinta de Bolívar, un lugar de suma importancia en la historia de Bogotá y de Colombia.
Ubicada al pie de la famosa montaña de Montserrate, la historia del predio donde se erige la Quinta de Bolívar se remonta a 1670. Sin embargo no fue hasta 1800 cuando se construyó la primera quinta campestre por parte del contador principal de la renta de tabaco de Santafé, entonces propietario de la finca.
El 16 de junio de 1820, el gobierno de la Nueva Granada decidió regalárselo a Simón Bolívar como muestra de agradecimiento por sus servicios a la causa de la independencia, aunque éste en realidad solo la usó durante 423 días. Sin embargo la Quinta de Bolívar adquiere una importante relevancia en la historia cuando el Libertador vivía sus momentos políticos más críticos, pues se convirtió entonces en su refugio, donde Manuelita Sáenz también organizaba reuniones y fiestas. Después del atentado contra la vida del Libertador el 25 de septiembre de 1828, Bolívar eligió ese lugar para cobijarse.
En 1922 se convirtió en Casa Museo y en 1975, fue declarada Monumento Nacional.
La casona fue restaurada para asemejarse al aspecto que tenía cuando Bolívar la habitó. Sin embargo, en el camino que conduce a ella todavía se encuentran incrustadas “tabas”, pequeños huesos de tarsos de vacas, testigos del periodo en el que este lugar fue convertido en comercios, talabarterías (talleres donde se fabrican objetos de cuero), sede de colegio, casa de salud,… antes de pasar a manos de la nación en 1922 para iniciar el proceso de conservación.
En 2019, con el fin de conmemorar los procesos de independencia, los representantes de todos los países libertados por Bolívar se reunieron en la Plaza de las Banderas.
Hoy en día, la portada de estilo republicano da la bienvenida al visitante que ingresa al impresionante jardín bolivariano, cuyo ambiente resulta muy acogedor y tranquilo. Según los historiadores, éste habría sido uno de los lugares favoritos de Bolívar precisamente por esta razón. Con un pino ciprés de más de 300 años, hortensias, rosas y numerosas especies de árboles y plantas, uno se puede perder y disfrutar de la quietud que ofrece el lugar, únicamente perturbada por el cantar de los pájaros que viven allí.
Recomendaciones:
Cómo llegar: Calle 21 No 4A - 30 Este / Transmilenio: estación Las Aguas o Universidades
Horario: abierto de martes a domingo, de 9:00 a 5:00, lunes cerrados
Precio: 3000 pesos, excepto los domingos cuando la entrada es gratuita
La casa es bonita pero mi lugar favorito es el jardín donde pasé un buen rato para disfrutar de la calma y de los ruidos de la naturaleza.
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