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miércoles, 11 de enero de 2023

Recorriendo Europa: Francia y España, 2022

Después de casi 4 años en Bogotá, regresé a Europa por unas dos semanas, de visita. No fue mucho tiempo, y más considerando el tiempo de viaje, pero es el tiempo que tenemos de vacaciones anualmente.


Empezamos por visitar a mis padres, en el norte de Francia y creo que, además de la familia, lo que me gusta de esta zona son realmente los increíbles atardeceres que podemos disfrutar. Mis padres viven a escasos kilómetros de la playa e ir a ver los numerosos matices y colores es algo que tengo que hacer al menos una vez cada vez que regreso donde crecí.

Quend Plage les Pins


También fuimos a Montreuil-sur-Mer, una ciudad fortificada desde la cual solía coger el tren casi cada semana cuando estudiaba, y regresamos por la Baie d’Authie, donde también disfrutamos del atardecer y de la presencia de algunas focas que suelen vivir allí.

Montreuil-sur-Mer

Baie d'Authie, Berck-sur-Mer


Cerca de allí se encuentra el Parc du Marquenterre donde se puede hacer aviturismo -bueno, la verdad es que yo suelo ver el pájaro una vez emprende el vuelo, pero me gusta escuchar sus cantos y silbidos, acompañados del frisar de los árboles y arbustos, romper el silencio.

Parc du Marquenterre


Desgraciadamente, tres días y medio no dan para mucho y nos quedaron cosas por visitar en la región, pero también es una buena excusa para regresar.


Barcelona fue la segunda parada. Allí estuvimos cuatro días durante los cuales, además de poder reencontrarme con algunos amigos, las principales obras de Gaudí fueron el principal centro de las visitas. A destacar lo complicado que convirtieron el poder entrar a la Sagrada Familia y de allí una de las frases que quedará en la memoria: “todo eso para entrar a una iglesia”. No podían faltar tampoco la Casa Battló, la Pedrera -que hicimos de noche para poder disfrutar del espectáculo de luz y música- y el Park Güell. Evidentemente no podían faltar Las Ramblas, la Boquería, la Barceloneta, el Passeig de Gràcia, el Passeig Lluis Companys y parte del barrio de Gràcia, pues también pasamos por la Casa Vicens, aunque no llegamos a entrar.

Casa Batlló & Estatua de Antoni Gaudí (Gaudí Experiència 4D)

Espectáculo de luces y música en el techo de La Pedrera (Casa Milà) & Recepción con degustación de cava

Park Güell

Luminario en Plaça Reial & Sagrada Familia


Montserrat, un cerro ubicado a unos sesenta kilómetros de Barcelona, era un lugar al cual quería regresar, pues si bien es verdad que cuando vivía en España solía ir al menos una vez al año, también el hecho de que el cerro de Montserrate lleve su nombre debido a esa montaña lo convertía en un lugar imprescindible para visitar en este viaje (en este post, lo explico más detalladamente). 
Nos tomó un día completo pero una caminata en la naturaleza siempre vale la pena. A parte de batir mi propio record para subir al mirador de Sant Jeroni, llegando en hora y media (se ve que “me faltaba motivación”), entramos al museo que queda al pie de la abadía: una visita muy recomendable donde se puede disfrutar de algunas obras poco conocidas, como las primeras pinturas que Pablo Picasso realizó cuando todavía era un joven adolescente. Además, el guarda de seguridad del lugar es una mina de información e informa más que el propio audioguía. 

Vista desde el Mirador de Sant Jeroni

Al salir entramos a la abadía para ver “la moreneta”, a la cual llegamos sin tener que hacer fila. Y la frase “no vamos a estar todo el día acá, ¿o sí?” pronunciada al bajar del teleférico también se quedará en la memoria, pues tuvimos que darnos prisa para no perder la última cremallera que nos devolvería a Monistrol de Montserrat, de donde cogimos el tren de regreso a Barcelona.



También tocará volver a Barcelona, pues faltaron otros puntos como Montjuic, la playa de día, el barrio de Gràcia, el Camp Nou, la Casa de les Punxes, así como algunos alrededores de la ciudad donde vale la pena ir. Pero tomamos agua de la famosa Fuente de Canaletas, así que confiemos en que pronto podremos volver!
Detalles con los que uno se encuentra al caminar por las calles de Barcelona


Decidimos realizar todos los recorridos largos dentro de Europa por tren, pues a parte de ser el medio de transporte que menos CO2 emite por persona, es también el más práctico al no tener que llegar con demasiada antelación y al poder llevar maletas sin que nos cobren gastos adicionales. Además es muy cómodo, uno ve paisajes y puede descansar bien.

Estación de Montpellier, Francia


Nuestra última parada fue París, donde pudimos estar un par de días antes de coger el avión de vuelta a Colombia. Aprovechamos para visitar el Museo del Louvre, ir y disfrutar de Montmartre (adoro ese barrio), pasar por el Arco de Triunfo, el Moulin Rouge, dar un paseo por el río Sena (donde nos quedamos helados) y probar muchas especialidades culinarias, como la sopa de cebolla, los mejillones con papas fritas, los crepes, el steak tartare, unos vinos,… 

Montmartre

Museo del Louvre: la Libertad guiando el Pueblo, Eugène Delacroix

Museo del Louvre

Museo del Louvre: Mona Lisa (Gioconda), Leonardo Da Vinci


Al estar nuestro hotel cerca de la Torre Eiffel, estuvimos varias veces allí, aunque no pudimos subir (también tocará volver para eso y visitar las catacumbas que estaban cerradas en ese momento) pero lo que hicimos fue convertirnos en niños nuevamente y subirnos al tío vivo que hay delante. Aunque no tenga las fotos, ese es otro de esos momentos especiales que quedará grabado en mi memoria.

Entrada Metro


Gracias a mi compañero de viaje y aventuras por acompañarme. Te amo.

Muro de los "Je t'aime" en diferentes idiomas, Montmartre

martes, 1 de febrero de 2022

Recorriendo Bogota y Barcelona: la relación entre Monserrate y Montserrat

Cuando uno llega a Bogotá y pregunta a los habitantes lo que vale la pena visitar, generalmente la primera respuesta es “Montserrate”. Así que cuando llegué y me contestaron eso, me quedé atónita. 

- ¿Por qué ? me preguntarán Ustedes. 

- Pues simplemente porque a unos 46 kilómetros de Barcelona, España, donde viví unos años, existen la montaña y el Monasterio de Montserrat. Esto no podía ser casualidad así que, investigué un poco.


Empecemos por Barcelona, pues fue donde empezó. El Monasterio de Santa María de Montserrat, situado a 720 msnm en la vertiente oriental de la montaña de Montserrat, fue construido en el siglo XI y rinde culto a “la Moreneta”, la virgen morena encontrada en dicha montaña. 


Cuenta la leyenda que la imagen de la Virgen de Montserrat fue hallada en el Macizo de Montserrat sobre el año 880. De allí empezó la adoración a “La Moreneta" y se construyeron cuatro ermitas en el siglo IX: Santa María, San Acisclo, San Pedro y San Martín. Más tarde se construiría el monasterio aunque se desconoce el origen exacto del mismo. Lo que sí se sabe es que alrededor de 1011, un monje procedente del monasterio de Santa María de Ripoll llegó a la montaña para encargarse de otro monasterio, el de Santa Cecilia, para que todo quedara bajo las órdenes del abad Oliba de Ripoll. Al no aceptar la nueva situación en Santa Cecilia, el abad decidió fundar el nuevo Monasterio de Santa María en el lugar donde se encontraba la ermita del mismo nombre, puesto que ésta se había convertido en la más importante, precisamente por la imagen de “La Moreneta" que allí se encontraba. 


Pronto el monasterio se convertiría en santuario, atrayendo peregrinos y por consiguiente recursos económicos, permitiendo así un rápido desarrollo. 

La iglesia románica, hoy convertida en basílica se construiría más tarde, en los siglos XII y XIII. De esa época data la talla de la Virgen que se venera actualmente y que se puede tocar cuando uno sube por las escaleras. 



Crisis internas, saqueos, incendios,…: el conjunto monacal de Montserrat vivió muchos eventos que hicieron desaparecer muchos de sus tesoros. A pesar de todo, es para mí una de las visitas imprescindibles cuando uno está varios días en Barcelona. 


¡Pero no solo se trata de visitar el conjunto! Andar por este macizo de formas increíbles es una experiencia única (que cansa, pero única). Uno de mis rituales cuando vivía allí era ir una vez al año y la última vez que fui, en 2018, aproveché para hacer un pequeño vídeo que pueden ver aquí


Modos de acceso: en la estación de “Plaça d’Espanya” de Barcelona, tienen la opción de comprar un billete de tren que les lleva hasta Monistrol de Montserrat, que también incluye el tren Cremallera que les lleva hasta el monasterio. 

Recomendaciones: si van a recorrer uno de los caminos (hay 3 principales, recomiendo el que les lleva a Sant Jeroni, aunque sea el más largo y difícil, pero las vistas desde arriba valen el esfuerzo), lleven mucha agua y calzado de buen agarre.






En Bogotá, la Basílica del Señor de Monserrate, situada a 3152 msnm en los cerros orientales, fue inaugurada en 1920. 

Sin embargo, como ocurrió en Barcelona, todo empezó con una ermita en 1657 que rendía precisamente culto a la Virgen Morena de Montserrat de Barcelona, lo que le dio nombre al cerro. 


En 1620, la familia Fernández de Valenzuela inició la construcción de otras ermitas en la montaña. Unos años más tarde, Pedro Fernández de Valenzuela mandó a levantar una capilla dedicada a Santa María de la Cruz de Monserrate, evocando el de la cartuja de Santa María de El Paular de Segovia. 



También se adecuó un camino para los peregrinos desde la iglesia de Las Nieves hasta la cima del cerro, salpicado de pequeñas capillas, que recordaban las de los cerros de Belén en Andalucía y de Montserrat en Cataluña. 

Hoy en día, en la cima de este cerro se encuentra el Santuario del Señor Caído de Monserrate, una iglesia de estilo neogótico diseñada por Arturo Jaramillo y terminada en 1925. En el costado de dicha iglesia se puede ver la talla del Señor Caído de Monserrate, elaborada por Pedro de Lugo y Albarracín en el siglo XVI y dentro, en una capilla, aún se puede ver a La Virgen de Monserrate, fiel representación de su homónima en Barcelona 


Anécdota: aunque parezca mentira, al parecer un señora llamado Tontini subió en 1927 un Chevrolet y lo parqueó en el atrio de la iglesia. También cuenta la historia que entre 1740 y 1830, Bogotá sufrió 3 terremotos importantes que derrumbaron la construcción del cerro de Guadalupe. Sin embargo, Monserrate siguió intacto. 


En Monserrate, existen 2 restaurantes: 

El restaurante Casa San Isidro, una casona del siglo XIX de estilo colonial, elegante y sobrio, que se ubica en la parte superior del funicular. 

El restaurante Casa Santa Clara que tiene una historia particular. Cuenta la historia que esta casa habría sido descubierta en las calles de París por Carlos Navarro, una de las personas más pudientes de principios del siglo XX. La habría comprado, ordenado que la desarmaran para hacerla traer por barco hasta Colombia, donde habría llegado al puerto de Barranquilla. Allí, las piezas habrían sido cargadas en otra embarcación que bajaría el río Magdalena hasta Honda y de allí habría sido trasladada hasta la calle 119 con carrera 7, en el barrio de Usaquén, donde se la conoció desde 1924 como Quinta Las Mercedes. Existen varias teorías en cuanto a su posterior traslado hasta el cerro de Monserrate en 1979, la más probable siendo que a raíz de la repentina muerte del dueño atropellado por un bus, sus herederos decidieron desarmarla nuevamente para subirla hasta Monserrate y convertirla en un restaurante. 


Modos de acceso: funicular, teleférico, a pie por el sendero

Si van a elegir ir por el sendero, son principalmente escaleras, a veces muy resbalosas. Los más deportistas consiguen subir en unos veinte minutos… yo cuento entre hora y hora y media con paradas para hacer fotos de las vistas sobre Bogotá.





lunes, 11 de febrero de 2019

Recorriendo Europa: Una escapada por París, Francia

Place de la Concorde
Siempre nos quedará París”, famosa frase de Casablanca que fue retomada en múltiples ocasiones y bajo múltiples formas… ¿será cierto?


Si es cierto que la capital francesa despierta un sentimiento especial en mi, no sé si sería capaz vivir más de dos o tres años allí. Sin embargo, cada vez que la ocasión se presenta, me gusta pasear por sus calles, sonreír al ver estas típicas terrazas de restaurantes “en rang d’oignons”, maravillarme ante Notre Dame de París, estremecerme en los Campos Elíseos al llegar al Arco de Triunfo, respirar el aire de Montmartre, escuchar el silencio en el Sacré Coeur, observar la multiculturalidad en todos los barrios, caminar por los muelles del río Sena y admirar estas barcazas convertidas en residencia donde me gustaría vivir un tiempo,…









¿Notaron que no mencioné la Torre Eiffel ni el Louvre?






En efecto, si no puedo negar que voy de vez en cuando a dar una vuelta por la Torre más famosa del mundo (y que el mejor momento para hacerlo es por la mañana cuando no hay nadie aún), París es mucho más que eso y muchos suelen olvidarlo. El Louvre lo visité hace unos años: está bien, es interesante, pero una vez es suficiente para mi.


En los últimos meses he tenido que ir a París varias veces para arreglar unos asuntos y aproveché para ir a ver algunos de los sitios turísticos que mencioné antes, más que nada porque no sé cuándo tendré la oportunidad de regresar allá.


Aquí pues les dejo con algunas instantáneas que tomé. Como verán, algunas son de famosos lugares (aunque faltan), pero otras sencillamente son fotografías tomadas por la calle, porque simplemente me gustaba lo que veía.


Espero que las disfruten.


Arc de Triomphe
Parada de Metro Bastille

Una de las bonitas sorpresas al pasear por la ciudad: la Iglesia Saint Augustin (San Agustin):




Adentrándome en Montmartre, una de mis zonas favoritas de la capital francesa:

La no suficientemente conocida Iglesia Saint-Pierre (San Pedro), donde los 7 fundadores de la Compañía de Jesús habrían pronunciado sus votos el 15 de agosto de 1534:









La famosa basílica del Sacré Coeur (Sagrado Corazón), donde los Templarios habrían custodiado secretamente La Corona de espinas de Jesucristo




San Miguel Arcángel


Y otro de mis rincones favoritos en París: Notre-Dame (aunque hay que armarse de mucha paciencia para entrar). La subida a las torres se ha de pagar pero se puede ingresar dentro de la catedral sin coste. Eso sí, no esperen mucho silencio debido al enorme número de visitantes. Si algo me gusta de las iglesias son sus vidrieras y, si ya en el Sacré-Coeur son bonitas, las de Notre-Dame son de las más bonitas que haya visto.




Las increíbles gárgolas, aunque Quasimodo siguió oculto



Algunos otros monumentos de París:



La Défense




Río Sena

Y sí, finalmente fui a la Torre Eiffel




Y a Ustedes, ¿qué les hace especial ilusión visitar en París? ¡Cuéntenme en los comentarios!