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martes, 17 de septiembre de 2024

Diez Lunas para una Espera, Velia Vidal

Velia Vidal lanzó uno de sus más recientes libros en la última Filbo 2024, el domingo 21 de abril. 
Diez Lunas para una espera es una recopilación de diez arrullos (canciones de cuna), coincidiendo con las diez lunas durante las cuales madres, padres y cuidadores se preparan para recibir a un(os) nuevo(s) ser(es) humano(s). Divinamente ilustrado por Natalia Rojas, uno recorre el territorio del Pacífico mientras lee (¡o canta!). 


En esta presentación, Velia insistió en la importancia del verbo “maternar” que significa cuidar y por ende, del hecho de que todos somos capaces de maternar, seamos o no madres, hayamos o no estado embarazadas. De hecho, el día anterior, la autora también participó del conversatorio “Desromantizar la maternidad” junto con Pilar Quitana y María Fernanda Cardona, el cual hizo que me sintiera mucho más comprendida en muchos aspectos, como el de no tener hijos, el hecho de que sí podemos amar, y mucho, aunque no tengamos hijos (simplemente son diferentes formas de amar, pero ninguna tiene porque ser mayor que otra), que la maternidad no es exclusivamente embarazarse, y que “maternar” significa en realidad cuidar y amar desmedidamente. 


Y si algo más he de resaltar es lo que dijo (y comparto) sobre esas preciosas ilustraciones que muestran un Pacífico hermoso, lleno de colores y felicidad, porque en todo está elegir lo que uno desea mostrar. Añoro ese lindo Pacífico que también hice mío cuando viví allí, y con el que ansío volver a encontrarme.  


Lista de Arrullos:
Primera Luna:  Telar de Palabras
Segunda Luna: Imaginarte
Tercera Luna:  Una canción para Vos
Cuarta Luna:    En el Llanto y la Sonrisa (mi favorito)
Quinta Luna:   Un paseo por el Río
Sexta Luna:     Partera
Séptima Luna: Un Paseo por el Mar
Octava Luna:   Noches en Vela
Novena Luna:  Tu Cuna
Décima Luna:  Rayo de Sol

Además de otros dos, uno sobre Velia Vidal y uno sobre Natalia Rojas



No podría estar más feliz de tener esta obra, dedicada por su autora e ilustradora, en mis manos. Aunque no tengan hijos, este libro está hecho para todos.



martes, 28 de mayo de 2024

Cuerpos de Agua, Velia Vidal

Presentado el 1 de mayo en la Filbo 2024, Cuerpos de Agua es el primer poemario para adultos de Velia Vidal, autora chocoana oriunda de Bahía Solano, y una de las 100 mujeres más influyentes del 2022, según la BBC. 


En el conversatorio "La voz de la naturaleza en la poesía colombiana" que tuvo junto a Laura Andrea Garzón y Tania Ganitsky, Veliamares, hablo acerca de poesía y naturaleza, y se leyeron poemas donde están presentes los animales, las plantas y el agua. Allí también comentó que empezó a escribir este poemario hace dos años, mientras estaba a orillas del mar Báltico en Alemanía y, aunque hace referencia a aguas europeas en algunos poemas, otros se centran en aguas de todo el continente americano. 

Este poemario consta de 40 poemas, muy diferentes aunque todos se refieren al liquido vital. En algunos se evoca el agua de río, o el agua de mar, la lluvia, los océanos, las desembocaduras, pero también los líquidos que habitan nuestros cuerpos, el agua que cae, fluye, diluye alimentos y envuelve órganos. Alguno también evoca el tema del racismo. 

Aunque este poemario podría leerse en un solo día, decidí hacerlo más despacio, para empaparme bien de la bonita poesía de Velia. 


Sinopsis: 

Velia Vidal explora y alumbra cuerpos de agua inmersos en una partida sin fin: las aguas saladas que se expanden entre los océanos del mundo, las aguas dulces que siguen un cauce propio, las aguas cuyo escondite es una capa oscura de piel y que, a veces, muchas veces, se escapan por entre un ojo, una axila, un labio. Desborda una palabra que se transforma en aquello sobre lo que escribe: una palabra gua río mar, la cual, así como estos otros cuerpos, muere y renace en un refluir perpetuo.



miércoles, 24 de abril de 2024

Feria Internacional del Libro de Bogotá, Filbo 2024

La Feria Internacional del Libro de Bogotá, FILBO 2024, empezó el 17 de abril e irá hasta el 2 de mayo en el Recinto Ferial de Corferias. Como cada año, dos semanas de muchas actividades entre las cuales le toca elegir a uno las que más le interesen. 

Hasta el momento, fui en tres ocasiones y eso es lo que pude disfrutar:


Viernes 19 de abril:

Fui por la tarde y, aprovechando que aún no había tanta aglomeración de gente, fui al segundo piso del pabellón 8, donde se reúnen principalmente stands que se dedican a los cómics, a las figuras, y merchandising en general. En ese pabellón no pueden perderse el stand del Bestiario de Karmao donde verán libros, afiches y cuadros en realidad aumentada. 



y con este libro venían estos regalos:



 
Ese día también aproveché para pasarme por el pabellón de las promociones de Panamericana y me hice con Los Vagabundos de Dios, el último libro de Mario Mendoza y Asesinato para Principiantes, de Holly Jackson, el cual llevaba tiempo buscando. En ese momento, no quise mirar más porque fui con un presupuesto definido (que sobrepasé por muy poco).


 
A final de la tarde, me dirigí a la sala María Mercedes Carranza, donde se desarrollaba una conversación sobre “La voz de la naturaleza en la poesía colombiana”, con Velia Vidal, Tania Ganitsky y Laura Andrea Garzón. Un conversatorio muy interesante que poco a poco fue hablando de todos los tipos de naturaleza, incluida la humana. Hacía más de seis años que no veía a Velia y me encantó ese abrazo que nos dimos y lo que pudimos hablar. Después de la charla, aproveché para que me firmara sus Aguas de Estuario, así como su poemario Cuerpos de Agua, Diez Lunas para una espera y Entre Pàramo y Estuario, así como para tomarnos una foto.



La compra y firma de Cuerpos de Agua,


de Entre Páramo y Estuario:


Y  firma de Aguas de Estuario:



Ya en casa con las emociones a flor de piel por haberme reencontrado con ella (y que me reconociera a pesar del tiempo y sobre todo de haber conocido a tanta gente), fui a descansar y a prepararme para el día siguiente.



Sábado 20 de abril: 

Empecé ese sábado en la Filbo en la sala El Espectador, con la conversación “Desromantizar la maternidad” con Pilar Quitana, María Fernanda Cardona y Velia Vidal, durante la cual nos reímos muchísimo y descubrimos más sobre el pasado y el presente de estas autoras. Un conversatorio que sinceramente me hizo sentir mucho más comprendida en muchos aspectos, como el de no tener hijos, el hecho de que sí podemos amar, aunque no tengamos hijos (simplemente son diferentes formas de amar, pero ninguna tiene porque ser mayor que otra), que la maternidad no es exclusivamente embarazarse, y que “maternar” significa en realidad cuidar y amar desmedidamente.


Después de eso, seguí recorriendo los pabellones, dispuesta sobre todo a hablar con las editoriales para ver de qué forma puedo publicar ese libro que tanto significa para mí. Recogí e hice muchos contactos, a los cuales me toca escribir una vez acabe la feria con lo que me pidieron. 


Ese día también aproveché para recordar mi juventud y comprarme una pluma (siempre escribí con pluma durante mi infancia y adolescencia) de la marca Pilot y recorrer otros pabellones llenos de diversos stands. Regresé a casa a media tarde, cansada, pero con la impresión de haber dado un pasito más hacia la realización de mi proyecto.



Domingo 21 de abril: 

Aunque él esté presente varios días, elegí ese día para hacer la fila para hacerle firmar un libro a Mario Mendoza y encontrarme con uno de mis estudiantes, también seguidor de él. A las diez de la mañana ya estábamos en la fila, puestos 37 y 38. Nos aguardaban varias horas de espera que aprovechamos para leer su nueva obra, mientras la mamá y la hermana de mi estudiante recorrían los pabellones y venían a visitarnos regularmente. En mi caso, le hice firmar Satanás, el libro que me hizo descubrir a ese autor y que significó mucho, pues fue otra forma de aprender sobre un hecho muy nombrado de la historia de Bogotá. Cuando finalmente llegó el momento de la firma, le di las gracias precisamente por eso e intercambiamos unas palabras, pues muy cordialmente me preguntó de dónde era y qué hacía acá. También aproveché para comprar Paranormal Colombia. 







A continuación, dimos una vuelta por un par de pabellones con mi estudiante y su familia (gracias a su mamá por regalarme el separador magnético de página y por cuidarme también con un brownie) y luego nos separamos, pues él quería comprar más libros y yo deseaba visitar el Jardín de Saberes, donde se concentran stands de la Policía Nacional, del Ejército, de diferentes regiones del país (la región invitada siendo el Huila), y universidades como la Universidad Nacional y Caro y Cuervo, entre otros.


También pasé por el pabellón 5 A, que recomiendo, pues se trata de una iniciativo de LeoBogotá donde uno tiene acceso a explicaciones sobre zonas de la ciudad no tan conocidas, y puede al final de la visita llevarse uno de los Libros Al Viento.



A las 05:30, fui al lanzamiento de Diez Lunas para una espera, de Velia Vidal, una recopilación de diez arrullos (canciones de cuna), coincidiendo con las diez lunas durante las cuales madres, padres y cuidadores se preparan para recibir a un(os) nuevo(s) ser(es) humano(s). Divinamente ilustrado por Natalia Rojas, uno recorre el territorio del Pacífico mientras lee (¡o canta!). 


Esta presentación tuvo como ingrediente extra la interpretación de uno de esos arrullos por parte del padre y de una de las hermanas de los bebés que inspiraron a la autora para escribir esta obra. 


En esta presentación, Velia también insistió en la importancia del verbo “maternar” que significa cuidar y por ende, del hecho de que todos somos capaces de maternar, seamos o no madres, hayamos o no estado embarazadas; y si algo más he de resaltar es lo que dijo sobre esas preciosas ilustraciones que muestran un Pacífico hermoso, lleno de colores y felicidad, porque en todo está elegir lo que uno desea mostrar. También aproveché para que Natalia me firmara el libro.



Pronto más vídeos en Instagram, Facebook y TikTok.



martes, 12 de septiembre de 2023

Aguas de Estuario, Velia Vidal

A finales de julio, fui por fin a una librería de barrio, muy recomendable, llamada La Guachafita. Allí, uno puede encontrar libros que no están tanto de moda y no hacen parte del famoso Booktok. Los que me conocen saben que pasé un año y medio en Quibdó, Chocó, donde descubrí Nuestro Motete, una corporación que promueve la lectura. Allí conocí a los fundadores, Velia y Roger. Cuando me fui, seguí lo que hacía sobre todo Velia, pero tal vez por el tiempo y dar prioridad a otros asuntos, solo la seguí de lejos.

¡Cuál fue mi sorpresa al encontrar uno de sus libros en La Guachafita! No lo pensé mucho y me llevé Aguas de Estuario, ¡y debo decir que no me arrepiento! Ahora solo espero poder encontrarme con Velia pronto para que me dedique esta preciosa obra, ojalá la vida permita que sea en Quibdó y pueda ir con mi compañero de viajes y sueños



Sinopsis:

En estas cartas, Velia Vidal relata sus andanzas desde que regresó al Chocó, al mar Pacífico, y se dedicó a la promoción de la lectura y a la gestión cultural. Con elementos de su entorno, elabora metáforas que dan cuenta de su marea interna y de las tensiones entre el centro y la periferia. A través de su escritura, la autora construye una historia y una geografía personales.

Libro ganador de la Beca para la publicación de obras de autoras afrocolombianas, negras, raizales y/o palenqueras del Ministerio de Cultura, 2020.



Mi Opinión:

En este texto epistolar, Velia narra cómo, después de varios años fuera de su ciudad natal, vuelve a Quibdó para construir su sueño. En estas cartas escritas a un buen amigo de Medellín, que sigue anónimo hasta el final, la autora se desnuda y cuenta intimidades, sueños, proyectos, cambios y transformaciones, así como su proyecto de vida, en un viaje de descubrimiento interior, tan variable como el agua a veces dulce y a veces salada, a veces tranquila y a veces revuelta, que a veces fluye de norte a sur y a veces de sur a norte.

Multiplicando las metáforas con las olas, el agua, los aguaceros, las mareas, los ríos y el mar, la autora se cuestiona sobre el amor por la gente, por las cosas, y el amor en general, llegando a la conclusión que todos conocemos (aunque a veces no lo queramos reconocer): el amor es la respuesta a todas las preguntas.

También descubrimos a la Velia más personal, su infancia, su relación con sus familiares, su adolescencia, sus dificultades con las burlas que sufrió en el colegio, las decepciones que sufrió en la consecución de sus proyectos.

Las referencias no solo a Motete, sino también a los clubes de lectura, a la primera Flecho (a la cual soy orgullosa de haber participado) y cuyo discurso comparte, y a mi querida Amalialu Posso Figueroa también están allí, mostrando la culminación de diferentes proyectos y de los sueños de Velia.

Resulta imposible elegir una sola carta, todas tienen un algo especial, y este libro me trajo muchos recuerdos e incrementó las ganas que tengo de volver y de llevar a mi compañero de sueños, en cuanto pueda permitírmelo.



Frases que más me gustaron bien porque me llevaron de vuelta a esa experiencia que tanto valoro en mi vida, o por sentirme identificada:

"Ahora sé que mi razón es el amor intenso".

"Amar así es lo que me da las fuerzas para vivir como las mareas".

"[...]¿habrá un límite en ese amor?"

"De los sesenta, he llorado como en veinte de los días. A veces de alegría, muchas otras de angustia. Lloro un rato y sigo."

"Aprende uno a amar tanto la lluvia, a vivir tanto con ella, que deja de sere una excusa y se convierte en parte de la vida".

"Hasta ahora el dinamismo o la variedad la he buscado por fuera, ha funcionado, ahora estoy buscándolo adentro. Es más complejo, es más exigente, y eso lo hace también más bello, más satisfactorio".

"Estar tarde, mientras miraba a caer el sol detrás de la selva que está al otro lado del Atrato, pensé que todo esto se trata de sembrar esperanza".

"Hay cosas que están hechas para ciertos instantes".



Velia, no sé si leerás esta reseña, pero si lo haces, que sepas que me trajiste mucha nostalgia, que guardo con muchísimo cariño la chapita de Flecho que me regalaste cuando acabó la feria, y que como homenaje, añadí la cola de ballena de madera hecha a mano que compré en Bahía Solano.



lunes, 19 de marzo de 2018

FLECHO 2018: primera fiesta de la Lectura y Escritura en Quibdó

Como ya les he contado en más de una ocasión, la oferta cultural de la capital del Chocó es bastante restringida. En efecto, Quibdó no cuenta con librerías, salas de cine o teatros. Sin embargo, todo el departamento cuenta tiene numerosos artistas que integran diferentes manifestaciones culturales, entre ellas las artes literarias, plásticas,… 

Organizado por Velia Vidal y Motete, Flecho, que tuvo lugar del 14 al 18 de marzo en 4 escenarios de la ciudad (el Palacio Episcopal, el Malecón, el Banco de la República y Motete), ha sido la ocasión de acercar, celebrar y promover el disfrute de la lectura, la escritura, las artes y la cultura del Chocó. 


Cinco días en total alrededor del tema “Leer la Selva”, que empezaron en el auditorio del Convento por una conversación inaugural en compañía de Moisés Medrano (Director de Poblaciones del Ministerio de la Cultura) Dinko Manute (Músico, Director de la Corporación Rancho Aparte), Velia Vidal Romero (Directora de Motete y Flecho) y Yijhán Rentería Salazar (Docente y Autora). 

Uno de los objetivos de esta fiesta es poner la cultura chocoana en escena para que la industria editorial se fije en ella, así como en la diversidad afro, indígena y mestiza. Otro, evidentemente, es acercar el público local, nacional y, por qué no mundial, a esta cultura. 

El evento recogió espectáculos artísticos, talleres de diferentes índoles tanto para adultos como para niños, charlas académicas y literarias, laboratorios, así como una oferta editorial gracias a la colaboración de la Librería Grámmata de Medellín. 

Taller: Maletín de Relatos Pacíficos

Cuentos del Pacífico Chocoano, por Amalia Lu Posso Figueroa 
Cantar los cuentos, Contar la Selva, por Zully Murillo


Se dispusieron lienzos para que los artistas locales pudieran venir a pintar sus obras

Lecturas al atardecer, con el Bibliocarrito - Canje de libros

Conciertos

Conversatorio "Celebrar los libros y la cultura", con Velia Vidal y Diego Aristizabal, director de los eventos del libro de Medellín.

Librería temporal

Picnic Literario: encuentro clubes de lectura Motete

Talleres infantiles

Esto es una pequeña muestra de lo que se vivió durante estos cinco días.

Varias autoras fueron invitadas, entre ellas Amalia Lu Posso Figueroa, Amalia Low, Amalia Satizábal, la cantautora Zully Murillo, así como artistas y personalidades de otras ciudades del país. 

Con Zully Murillo - Parte del equipo de la librería con Amalia Lu Posso Figueroa


El año que viene repetimos, así que apunten la fecha ya: del 20 al 24 de marzo de 2019 y sigan los avances en las redes sociales.

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Y para acabar esta fiesta, el Atrato nos regaló esta preciosa puesta de sol